Nos encontramos en una situación de sequía excepcional. Los embalses de las cuencas internas catalanas, que es de donde llega el agua potable, entre otros, a Cornellà y a toda el área metropolitana, se encuentran por debajo del 16% de capacidad. Esto ha hecho necesario decretar la fase de Emergencia I por sequía a buena parte de Cataluña, por parte del Gobierno de la Generalitat, desde el pasado 1 de febrero. Entre otras medidas restrictivas, el decreto implica poner unos límites al suministro de agua de los municipios: la fase de Emergencia I pone este umbral en 200 litros por habitante y día. Cornellà de Llobregat, históricamente, registra un consumo que todavía se encuentra por debajo de estos umbrales.
En los últimos meses, el consumo registrado se encuentra alrededor de los 170 litros por habitante y día. De todos modos, cambiar los hábitos y ahorrar toda el agua posible continúa siendo imprescindible por parte de todo el mundo: a casa, al trabajo, a los comercios e industrias, como también se han tomado medidas de ahorro en el ámbito de los servicios municipales.
En cuanto al consumo de agua de los servicios municipales del Ayuntamiento de Cornellà, que incluye el riego público, el consumo de las equipamientos, etc., antes de la entrada en vigor de las últimas restricciones ya se había conseguido limitarlo en mitad del que se registraba en años anteriores.
AHORRO Y ALTERNATIVAS
La fase de Emergencia I implica ahora que solo se puede usar agua para el riego mínimo necesario para la supervivencia del arbolado –no de las plantas arbustivas– utilizando aguas freáticas o regeneradas. Actualmente, se utiliza para esta finalidad el agua de la mina de Can Mercader, mientras que se han cerrado todos los riegos automáticos que funcionan con agua de red. En cuanto a la limpieza con agua del espacio público o del mobiliario urbano, solo está permitida por razones de salubridad y seguridad, también solo con aguas freáticas o regeneradas (ahora se usa agua proveniente de la limpieza de filtros de la piscina de Can Mercader).Otras medidas recogidas al decreto son la reducción del consumo de los huertos urbanos en un 80%, y la supresión del riego del césped de los campos de fútbol (ya aplicada durante la fase anterior) y del césped natural del estadio. Así mismo, a las piscinas municipales se tiene que compensar el gasto de agua de la piscina con restringir el uso del 50% de las duchas de los vestuarios.La ciudad de Cornellà dispone de varios recursos hídricos propios, al margen de la red general de suministro de agua potable. Por ejemplo, la mina de Can Mercader que alimenta el lago del parque; pozos de agua freática a la zona de los huertos de Can Mercader y en el campo municipal de fútbol; el Canal de la Infanta; y también se han hecho los trámites para disponer, en caso de que fuera necesario, de aguas regeneradas de la estación de tratamiento del Prat de Llobregat. Todos estos recursos se pueden usar de acuerdo con las limitaciones que impone la fase de Emergencia I, puesto que se trata de agua no potable.
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